Cuando empecé a gestionar la idea de construir un órgano positivo, surgió entre otros motivos, para cubrir una de las necesidades más básicas con la que se encuentran muchos grupos especializados en Música Antigua. Esta es, la falta de instrumentos en alquiler disponibles en el mercado, y que a su vez tengan una calidad sonora digna del conjunto instrumental y/o vocal que lo requiere. Esto conlleva, que a veces se prescinda de contar con un órgano; instrumento imprescindible, al menos, en el repertorio religioso; o en otros casos se utilicen órganos que no están a la altura de calidad del resto de instrumentos e instrumentistas.

Este órgano, es un instrumento pensado tanto para desarrollar un papel de bajo continuo, como para poder actuar como solista, ya sea con pequeñas agrupaciones instrumentales u orquestas barrocas de mayores proporciones.

Es por ello, que he tenido muy en cuenta, sin copiar ningún instrumento antiguo, perteneciente a museo o institución religiosa, pues es este, un instrumento completamente “original”, el construir un órgano positivo de mesa fiel al espíritu de construcción y concepción de un instrumento de este tipo de principios del siglo XVII.

Tras un largo estudio sobre ornamentación de la época, disposición de registros, materiales de construcción, armonización, etc. hemos creado un órgano que cualquier especialista que lo vea y escuche, crea estar delante de un instrumento original del siglo XVII, a excepción claro está, de llevar incorporado un motor ventilador silencioso, al igual que el resto de órganos construidos o restaurados hoy día, para evitar la dependencia de un “entonador” (persona que movía los fuelles para alimentar de viento al instrumento) que accione los fuelles durante el concierto o la grabación discográfica, y evitar así el molesto ruido que produciría tal mecanismo, así como la dependencia de una persona para hacer funcionar el instrumento. Por lo demás, se han tenido en cuenta todas las características de un “órgano positivo” de esta época, cuyo nombre “positivo” viene precisamente de la traducción latina de “posar” o “colocar” encima de una mesa, tal y como hemos concebido el nuestro, que al estar en alto, hace que la producción del sonido salga limpia hacia los oyentes sin perderse o ser absorbido por instrumentistas que estén colocados delante del instrumento, a diferencia notable de los de arca. Entre otras características en la construcción de este órgano, puede destacarse que, las medidas o tallas de los tubos de madera es de mayor dimensión que la que generalmente utilizan otros organeros en la construcción de sus órganos positivos, pues estos, para ahorrar en el peso y tamaño final del instrumento, además de material, suelen utilizar medidas más pequeñas que repercuten claramente en la redondez y profundidad del sonido, apreciable especialmente en las notas graves.